Palabras curativas - Blog post - libro

Palabras: curativas desde tiempos ancestrales

El language es una bella y necesaria creación del ser humano. Sin embargo, al ser una herramienta utilizada por seres con personalidades, sentimientos y valores, puede traspasar fronteras. Me encanta cuando escucho comentarios como: “no hay nada más hermoso que cuando el taquero me pregunta si quiero más tacos” ya que tanto el mensaje evocó sentimientos en el receptor.

Es relativamente sencillo darse cuenta cuando las palabras hieren: un insulto, un regaño, una queja. Nos damos cuenta, lo sentimos, lo procesamos. Algo que comenzó como una herramienta para la supervivencia evolucionó a algo más. Me parece que, tenemos que darle más valor al poder curativo que tienen las palabras: una llamada telefónica de un ser querido, un mensaje de buenos días, dar las gracias y la reflexión de un libro excelente.

En una sociedad globalizada, acelerada y llena de tecnología dejamos un poco de lado este poder. Creemos que se ‘sobre entiende’ o que ‘un whatsapp es suficiente’ cuando en realidad la palabra oral tiene un impacto mayor. ¿Cuántas veces no nos hemos sentido bien después de relatar una situación desagradable? ¿O de escuchar la voz de alguien que se encuentra en otro punto geográfico? ¿Qué bebé no se durmió al escuchar una suave y melodiosa canción de cuna?

Intento recopilar los momentos en que las palabras han tenido ese poder en mi. Aquellas veces que esas mismas palabras se acomodar en un orden, un sentido y una entonación que formaron la dosis perfecta. Las personas que conocen el poder que tienen sus palabras las usan para construir: relaciones, amistades, sueños y deseos. Esas personas tiene un lugar especial en mi corazón ya que no dudarán en levantar el ánimo de una persona conocida o desconocida, en defender al desvalido, en utilizar un poco de su tiempo para buscar a esa persona de edad avanzada y para expresar lo que desean sin perjudicar a los demás.

Es tal el poder de las palabras curativas que mi inspiración para escribir esta columna fue más grande que lo que planeaba hacer un viernes por la noche (dormir temprano).

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