Propósitos de año nuevo: ¿moda o reflexión?

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Taken from Pinterest

Hace varios años no pasaba el 31 de diciembre y el 1ero de enero en Monterrey. Para aquellos que no me conocen personalmente les digo: soy regia, me encanta la carne asada, los dulces de leche y las montañas. Pero el amor por mi ciudad no me hace ciega a sus defectos. No me gusta ser el Grinch durante las fiestas por lo cuál no voy a hacer una lista. Sin embargo, desde hace algunos días he tenido ganas de escribir esta columna acerca de los famosos propósitos de año nuevo.

No es crítica para la gente que los hace. Yo los he hecho y los considero una buena dinámica para reflexionar y establecer metas para el año entrante. Mi crítica va dirigida a los propósitos en sí. He escuchado a amigos, desconocidos, he leído posts en Facebook y listas en Buzzfeed. Mi conclusión: la mayoría de las listas de propósitos tienen que ver con acumular dinero y objetos materiales u otras metas que son, francamente hablando, egoístas.

Es cierto, todos queremos ser la mejor versión de nosotros mismos. La mayoría de las listas que he visto se enfocan en buscar ser una persona más delgada, rica y bien vestida. Suenan a objetivos que los mercadólogos, la televisión y la cultura de compras han decidido para nosotros. ¿Qué pasó con la empatía? ¿O con el espíritu navideño de la semana pasada? Me refiero a buscar proponerse dar 10% de su sueldo a una causa filantrópica o de caridad en la que la persona crea, proponerse pasar más tiempo con la familia, proponerse ser más amable o más paciente o bien proponerse ser un mejor ciudadano. Estos y otros me parecen propósitos derivados de la reflexión personal y no de un catálogo de ropa.

Hace unos días en una conversación salió el tema de los sueldos, alguien me dijo que uno de mis propósitos debería ir enfocado hacia allá. Me quedé boquiabierta, no porque fuera indirecta (espero), sino por la naturalidad y la convicción con la que lo decían. No supe que contestar en ese momento, preferí observar y escuchar lo que otros decían y reposteaban al respecto. No es generalización, pero el tema del dinero o lo que se compra con él es recurrente. El ambiente en el vivimos es el propio de una ciudad industrial, llena de hombres y mujeres dedicados a los negocios. Pero esto no quiere decir que dejemos de lado los valores que caracterizan a los regios y a los mexicanos. Esta noche o mañana cuando escriban sus propósitos para el 2014 los invito a que busquen que en su lista haya un balance entre los propósitos que se compran con dinero y los que nos hacen una mejor sociedad.

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