Voluntariado al natural: protegiendo el bosque mesófilo mexicano

La semana pasada estaba platicando una de mis buenas amigas, Elizabeth Almaraz. Las dos estudiamos Relaciones Internacionales en el Tec de Monterrey, así que he tenido la fortuna de verla crecer como estudiante y después como profesionista. El corazón de Eliz, como amorosamente la llamamos sus amigos y familia siempre ha pertenecido a la comunidad. 

Eliz trabajó en diferentes proyectos estudiantiles mientras que estudiaba. Al egresar comenzó a trabajar en la temática comunitaria en gobierno. Hoy en día lidera la iniciativa de voluntariado en el área de EXATEC (egresados) del Tec de Monterrey.

Tras contarle acerca de mi más reciente viaje de trabajo y lo emocionante que fue escuchar charlas de especialistas en comunicación, relaciones públicas y crisis; a ella se le iluminaron los ojos cuando me habló del Nevado de Colima. Por supuesto que mi experiencia bajo el aire acondicionado y piso alfombrado no se acercaba ni la mitad a lo que Eliz vivió en su aventura.

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Entrado a la senda de El Nevado de Colima. Almaraz, E. (2017).

Como internacionalista curiosa no me pude resistir a hacerle más preguntas acerca de su viaje por el centro de México. 

Mónica Arreola – “¿Dónde inició la Eli-ventura?”

Elizabeth Almaraz – “Mi viaje era para conocer el parque del Nevado de Colima, que a pesar de su nombre, se encuentra en el estado de Jalisco. Llegué al aeropuerto de Guadalajara donde me recogió un EXATEC. De ahí viajamos dos horas por carretera hasta Ciudad Guzmán, donde se encuentra el acceso al parque”.

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El Nevado de Colima visto desde Ciudad Guzmán. Almaraz, E. (2017).

 

M – “¿Qué pasó al llegar?”

E – “Observamos nuestros alrededores para ver los volcanes. Al que le llaman de nieve está inactivo, mientras que el segundo es uno de los volcanes más activos de México. El clima sólo nos permitió ver uno de ellos a pesar de la distancia”.

 

M – “¿Cuál fue el propósito del viaje?”

E – “Mi misión era conocer la ruta y las ‘cosas que hacer’ en este parque, para poder después proponerlo como viaje de voluntariado. Me agrada la idea de poder ofrecer a los EXATEC una alternativa donde hacer voluntariado al mismo tiempo que viajas y conocer las maravillas de México”.

 

M – “¿Pasó algo inesperado?”

E – “Me topé con un montón de sorpresas.  Quizás porque hice cosas que nunca había hecho. La primera actividad del día fue el monitoreo y registro de aves. Resulta que el Lago de Zapotlán está en Ciudad Guzmán y es hogar de muchas aves. Actualmente se está llevando a cabo un proyecto para registrar cuántas y cuáles especies habitan en la zona. 

Debo confesar que jamás me había dado el tiempo de prestarle tanta atención para lo que a mí eran ‘pájaros’. Bastaron unos binoculares, acompañados de la experiencia y conocimiento de quienes me acompañaban para que la actividad se tornara en una experiencia de sensibilización”.

 

“Al observarlos con detalle te das cuenta que tus acciones les pueden ocasionar daños”

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Hoja ilustrada para identificar aves. Almaraz, E. (2017).

 

M – “¿Tienes un ave favorita?”

E – “Con la valoración de especies pude distinguir entre cigüeñas y garzas. Mis favoritos son dos: el cholrito tildío y el papamosca cardenalito.

Al observarlos con detalle te das cuenta que tus acciones les pueden ocasionar daños y que son especies tan bonitas que quieres saber como protegerlas”.

 

M – “¿Qué más tenías en tu itinerario?”

E – “La otra parte del viaje tomó lugar en el Parque Nacional del Nevado de Colima. En su ruta de 13 kilómetros va la gente a hacer senderismo, por lo general les toma todo el día completarla. Por restricciones del tiempo no pude realizar esta actividad pero pude ver fotografías de la vegetación. El sendero se clasifica como ‘bosque mesófilo’ y solo 1% de los bosques del mundo son de este tipo.  

Entonces mi segunda actividad fue acampar. Armar una casa de campaña y encender una fogata son un montón de experiencias y aprendizajes.”

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Aprendiendo a prender una fogata. Almaraz, E. (2017).

 

M – “¿Qué fue lo más difícil de acampar?”

E – “Conocer ‘tips’ para sobrevivir. Considero que todo el mundo debe saber como acampar y hacerlo al menos una vez en su vida. Obviamente no tienes señal (telefónica) ni Wi-Fi ni YouTube que te diga cómo hacerle. Me gustó que es un proyecto integral de turismo sustentable: la comida la prepara una señora de la comunidad, el transporte lo rentan a pobladores locales y aplicas el cuidado al medio ambiente”.

“No mates más que tu tiempo”

 

M – “¿Cuál fue la principal lección?”

E – “Las reglas de estar con la naturaleza se resumen en tres frases:

  1. No dejes más que tu huella
  2. No tomes más que fotos
  3. No mates más que tu tiempo

Conocer, reconocer y valorar son importantes para realmente respetar el medio ambiente. Me da tristeza que en Monterrey no se viva igual, vivimos en una ciudad súper contaminada que nos afecta a todos. Nos quejamos pero al mismo tiempo se talan árboles sin razón”.

 

M – “¿Qué es lo indispensable en tu ‘survival kit’?”

E – “No necesitas mucho. Lo más importante es la actitud y disposición para probar cosas nuevas. Si quieres acampar necesitas una casa de campaña, ‘sleeping bag’, ropa y zapatos cómodos. Si llevas tu celular solo te servirá para tomar fotos. Si te gusta la fotografía no olvides tu cámara profesional”.

 

M – “¿A dónde se deben dirigir quienes gusten vivir esta aventura?”

E – “La agencia que organizó el viaje se llama: SkyHook y los pueden contactar en +52 312-133-5490 y por correo en ecaparros@skyhooktours.com

Mientras que quienes operan las actividades en el Nevado de Colima son: Experiencias Ecoturísticas El Fresnito”.

Nos sigues haciendo falta

A dos años de tu muerte, nos sigues haciendo falta Angie. Estoy segura que tu partida provocó diferentes reacciones. A mí, me hiciste más fuerte. Las lecciones que llevo en mi corazón y que me gustaría compartir son:

  • No tendré miedo de decir no
  • No tendré miedo de alzar la voz cuando algo no anda bien 
  • No tendré miedo a marchar por ti y por las que ya no están con nosotros 
  • No tendré miedo de pedir ayuda
  • No dudaré en ofrecer mi ayuda
  • No tendré vergüenza de llamar las cosas por su nombre
  • No minimizaré chistes, acciones ni palabras

Te agradezco tanto por darme estás lecciones.

Ayer nos hiciste falta. Hoy nos haces falta. Mañana nos seguirás faltando.

What it’s like to be lactose intolerant in Europe 

So, I have a mild intolerance to lactose (or I like to ignore the effects). As a child I suffered but now I’m living the dream with almond milk and soy products. God bless NAFTA. Lactose is not my friend, so I avoid it, but I tolerate small amounts of yogurt and cheese (an impasse). 

However, across the Atlantic, our sophisticated friends think we are nuts. They enjoy bread, whole milk (from cow!), butter, cream, and the rest of the food we saw in “The Little House of the Prairie.” While little sips won’t kill me, my skin breaks and my digestive system starts talking in a different language. 

My allergy to cats sends me to ER but my coffee-less morning mood might send someone else to the ER. My beloved tall-decaf-coffee-of-the-day-with-hot-soy-milk was not a possibility I did what any sensitive Mexican lady would do: blend in.

Et voilà! I was eating like the locals, learning words, and loving my sweet life. These were the outcomes of my marvelous plan:

  1. Complete experience– I tried all the foods (except pork), drink what they did, walk and spent time like they would.
  2. European figure– I did not gain weight from all the carbs I ate; I assimilate their eating habits (quite different).
  3. Acne comeback– yes, my skin breaks. The lactose-fat-carbs diet helped my teenage acne make an appearance.
  4. Digestive fun– my stomach was confused by my change of meals and did rebel. Nothing a sweet espresso couldn’t cure.
  5. Happy days– I was happy from the beginning to the end. 

Be adventurous and try not to die!

My Annual Social Media Detox (part 2)

After an amazing 9 day detox, I’m officially back on the net. Today I turned my smartphone on and after buzzing for half an hour from notifications, texts, and the rest I realized that…. (drum roll) I don’t miss social networks. Honestly, I have zero desire for opening Instagram, Facebook, Pinterest and WhatsApp (especially WhatsApp #SorryNotSorry). I feel present, happy, and curious. Folks, tell me, this is what 1989 felt like?

From my second detox I learned new things. Let me share my Millennial widsom with you:

  1. If you want to do it right- leave the social media you are most addicted to. In my case is Instagram (#uglycry)
  2. Tell your loved ones about your detox- its duration, your whereabouts, and how YOU will contact them in case of an emergency 
  3. Bring activities with you- reading (I’m in the middle of The Name of the Rose and Aromatherapy), writing (ideas, poems, dreams, phrases, columns, and comics!), Sudoku, photography, printed magazines (I’m trying to read all those that finish with Mexico- Vogue Mexico, Nylon Mexico), you name it.
  4. Plan activities- I’m boring so I went to museums, libraries, and historical buildings. But you can do a restaurant tour, climbing, exploring, clubbing, you got the idea.
  5. I’m less self conscious about my looks- I didn’t took my mirror out, reapply my makeup or made second thoughts about my outfit #BodyPositivity y’all
  6. My neck and shoulders feel amazing – #OhYes

But oh boy, everything has a begging and an end and I HAD to turn my phone on. However, Smartypants had a plan. 

  1. Select two goals for work and two for you personal errands. Focus on them. Period. Your energy is finite, for me mornings are my go-go time.
  2. Connect after you finished your second task/goal. For me it was to write four versions of the same column I’ll published (I’m #OCD and my coworkers are probably #OCD too). After I finished them all I checked my texts, WhatsApp, and e-mails.
  3. Give yourself small rewards: getting a cup of coffee after replying THAT e-mail, putting some music, arranging your folders (yes, it’s a prize for me).
  4. Set interaction rules, for me it is Facebook/Instagram/Pinterest once a week (let’s see if I can keep it up), no replying during lunch and workouts, deleting apps I no longer use and stop with all the crazy notifications!!

Day 1 of #PretendIs1995 was a success. I’m aiming for at least a month. Dear readers, please be happy, both offline and online.

Margarita como la flor

“Yo soy Margarita, igual que la flor. Tengo 73 años y vine sola, mi Enrique no quiso venir. Él me dice que si lo saco, que sea a la playa. ¿Me sacás una foto? Es para mi nieta la mayor. Intenté platicar con ellos pero tienen cero onda, se cree la reina” – Sra. Margarita, Tres Ríos, Argentina.
Espero todos lleguemos a tener la vitalidad y alegría de ella.

My basics

After reading a couple of blogs, I realized that I have never thought about my trademark. I know what makes me unique: my bubbly personality and two eager big eyes. However, talking about a personal brand I hadn’t paid much attention. So, here it goes, a list of the Moni Basics:

1. Moleskine


When I went to Italy my dad gave me my very first Moleskine notebook. Little, red, pretty, and perfect. From time to time I may switch to hand-made notebooks but sooner than later I miss the back pocket and elastic band.

2. Shoes


My krioptonite and main trademark.

3. Crazy pens


I have a llama pen (courtesy of Caty from Peru), Stilo pens, blue diamond pens and my colorful style.

4. Book


My first hobbie and everlasting love.

5. Lipsticks


A couple just in case I change my mind during the day.

And coffee, always coffee.

My Annual Social Media Detox (part 1)

Pretending it’s 1989 is harder than I thought. To start with, I didn’t lived, so I can only pretend. My reference is Taylor Swift’s album and my parents memories. How did they lived without electronics?! Turning off my phone was the easy part, to have lots of available time was hard. No social media, no texting, no fidgeting with my Motorola.

I took out my book, “Il Nome della Rosa” by Umberto Ecco and read for a while. I realized that I haven’t put on Instagram my new book or my cute sneakers. The light was perfect, I also had a funny caption and a couple of hashtags written on my head.

Why did I promised my hippie self that I would do this half digital detox? I am using an iPad and only five applications, WordPress being one of them (obviously). I’m trying to unhook to my other devices, but it hasn’t proved easy. I am a digital native after all.

“Social media have not only shaped our face-to-face interactions but also our thinking process.”

I am sad of how much I crave getting digital attention instead of enjoying some quality time with my folks. These past six hours made me realize (again) how addictive our smartphones are. As a millennial I love technology and social media, but as a yogui/reader/nerd I KNOW is not healthy to be glued to them.

This is the second year I’ve done it. The first time I picked Uber, Instagram, Gmail, TripCase and Facebook as my apps. This year is Uber, Google Maps, Prisma, WordPress, and TripCase. I’ll keep you posted on my sui generis detox.

Welcome to my blog! I'm a Mexican PR specialist, I have a BA in International Relations and I'm an alumna from Tec, UCSC & Yale. I love to travel and write that's why this blog is trilingual. Twitter @MonArreola